MONÓLOGO “LA VIDA ES ROCANROL”, DE MIGUEL ANGEL RODRÍGUEZ “EL SEVILLA”. TEATRO SALESIANOS DE SAN PEDRO (TRIANA) 11-4-2021.

He tenido la suerte de asistir a numerosos eventos o actuaciones de diversa índole protagonizados unos, y otros no, por el bueno de Miguel Ángel y realizado entrevistas, pero me faltaba el de monologuista.

Aparte de disfrutar de varios conciertos con Mojinos Escozíos, lo he visto en presentaciones de libros o en conferencias universitarias y aunque siempre se mantuvo en “su estilo”, o mejor dicho, en ese estilo en el que se ha hecho protagonista y donde encaja como un guante, también demostró, en cada una de las ocasiones, desenvolverse de la manera más adecuada a lo que cada ocasión requería.

No siempre hay que hablar de algo escatológico, o de temas de índole sexual con un toque justo de desagradable para conseguir de forma hábil, que algo habitualmente placentero, se convierta en algo que no te apetezca ni pensar en al menos 24 horas.
Y por supuesto tampoco hay que abusar de anécdotas en las que su propia familia, la conviviente, y la que fue conviviente por paternidad (sus padres, por si alguien no lo ha pillado), sean los protagonistas tanto de lo primero como de lo segundo.

Para todo hay un momento y también puede haber un momento para todo, pero uno por uno, sin apelotonarse, como diríamos por aquí “abaho”.

En esta ocasión el desarrollo del simposio (yo también tengo mi guasa, aunque no le llegue a los pelos del culo al Sevilla) partía de lo que es una estrella del rock “de puertas pa dentro”, como se suele decir.
Hay una tonadilla de hace unos cuantos de años que dice en su estribillo: “…imagínatelos, imagínatelos cagando!!”.
Pues algo así es lo que el Sevilla venía a exponer entre otros temas. Y lo hizo simulando que viene de acabar una actuación con su grupo y entra en el camerino, y su camerino es el escenario.

A partir de ahí se suceden los comentarios y comparaciones, con Madonna por ejemplo, Luego viene ese lado del que hablaba antes en el que habría que pararse a pensar en una estrella del rock en el día a día.
Imagínatelo siendo padre, siendo marido y siendo…suegro! Imagínatelo NO siendo una estrella del rock o de TV, o simplemente, imagínatelo en su faceta de “no famoso” haciendo la cama, preparando la mesa para comer, atendiendo a los problemas cotidianos de sus hijas…


Y es que cualquiera de nosotros podría, fantasear, los más imaginativos, y/o partirse el pecho de risa viendo a los famosos por esa ventana tan sin límites como es la imaginación, con las cosas más básicas y/o más-menos trascendentales de la vida cotidiana de cada ser humano.


Al fin y al cabo, todos somos hijos y tenemos nuestros dimes y diretes con nuestros mayores y por muy auténtico que sea uno de cara al prójimo y por muchos principios y términos en los que basemos nuestra vida, cuando cruzamos el umbral de casa de Papá y Mamá, eso se queda en la alfombra y pasamos siendo Miguelito, Anita, Pepito, Lolita, Jesusito o Nazareth (este diminutivo es jodido).

El repaso a la actualidad, como no, tuvo su apartado político y concretamente, a cómo nuestra imaginación acomoda a los políticos más relevantes a un modo de ser en lo físico y en la actitud, dependiendo de su imagen.
De este modo nos habló de como tendrían el nabo de grande unos y otros. De como, por la forma de reirse, se refleja como la tiene de enorme Pedro Sánchez y por cómo es por apariencia la de Pablo Iglesias o la de JoseMari (no la lleva al hombro como el otro).

Peripecias caseras en familia de diversa consideración y temática y de cómo pasó de ser conocido como “el hijo de Loli, la de la mercería” a ser ella, “la Madre de “el Sevilla”. Y de como todo eso desembocó en robarle la identidad a casi toda su familia, proporcionalmente de más allegados a menos, desde cuñados hasta primos, etc…

Y por último, quiero destacar una parte importante del ser en este personaje. Se trata de nada más y nada menos de su profesión frustrada.
El que todos piensen, y acertadamente por cierto, que se dedica a hacer algo que le gusta, ser cantante de un grupo de rock y que posteriormente le ha llevado por otros derroteros cercanos en lo “showístico”, no quita que en su interior le hubiese gustado ser otra cosa.
El oficio con el que el Sevilla pierde horas de sueño, es el de “el Tío que le pone nombre a las cosas”.

Lo escribo con mayúsculas por que el oficio lo merece. Qué coño! A quién no le gustaría ser “el Tío que le pone nombre a las cosas”? Pero no todo el mundo puede aspirar a ello por que sólo a él se le ocurrió que quería ser ese Tío.

Sólo se le ocurrió al Sevilla y en esos aspectos del pensamiento profundo de lo inútil y lo absurdo nos lleva tela de ventaja.
Como muestra un botón. Y digo yo que ese Tío le pondría botón al botón porque tiene forma de botón, y no de alfombra, que para eso ya existe la alfombra.
Pero llegados a este punto en que el Tío que le pone nombre a las cosas trabajó a conciencia, nos encontramos en cierto momento de la nomenclatura universal con un sin sentido tras otro, con el cual el Sevilla, nos pone alerta con toda la razón del mundo y más allá.
Por qué a un pez le puso caballa y a un animal cuadrúpedo de largas crines y elegante galopar sobre 4 patas le puso el masculino?
Y por qué rizando el rizo vió un animal en el fondo del mar, sin patas, con cierto parecido al caballo sólo en la cabeza y le puso caballito de mar?
Por qué después de este despropósito a la hembra del caballo le puso yegua y no le puso caballo hembra y si le puso caballito de mar hembra a la hembra del caballito de mar? Todo estos disparates se deben, según un razonamiento sensato y profundo del Sevilla, a que el Tío que le pone nombre a las cosas, estaba a punto de acabar su jornada laboral ese día.
El colmo de los colmos, y con esto termino de espoilear su monólogo levemente, llega cuando llega la hora de ponerle nombre a la hembra del pollo y no le pone polla…

Dos horas que dieron de sí para este tipo de historias y otras…”cosas”, con las que nos mostró una parte suya para muchos desconocida, y es que a cada día que pasa que uno lo ve actuar sea donde sea y como sea, le hace sentir más vergüenza ajena de las cosas que dice con su Padre y Madre delante.
Los santos Emilio y Loli. Eso sí, después, al final de la actuación, desaparece la estrella del rock y aparece el hijo, que con palabras de agradecimiento a los dos (al Padre menos, la verdad que lo retrata un poco. Pero, a qué no estará ya acostumbrado el bueno de Emilio?) termina dedicándole a su Madre su actuación y elevándola, como no podía de otra forma, a los altares donde están todas las Madres. (aunque también haya muchos hijos de puta en el mundo, todo hay que decirlo).

Jesús Manuel G. Barba

Jesus M. G. Barba

Nacido en 1970. Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla en la especialidad de Restauración y Conservación. En 1997 tuve mi programa de radio junto a mi amigo Antonio Crespo en Radio Guadaira al que bautizamos como "Puro Rock". Estuvimos unos 4 meses en antena hasta que llegó el verano. Unos años antes había sido colaborador en Radio Guadalquivir en el programa Unidos por el Rock. Soy fotógrafo autodidacta desde los 16 años. En el año 2003 comienzo a trabajar como fotógrafo para las revistas Heavy Rock y Kerrang (edición española) y muy poco después ya como colaborador cumpliendo también con las funciones de redactor y crítico musical. Desde 2010 soy corresponsal en Andalucía. He realizado varias exposiciones de fotografía, dibujo y pintura tanto individual como colectivamente. Todas estas actividades las compagino con mi trabajo de montador de exposiciones y eventos desde el año 2005.

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